Un diagnóstico completo de tu presencia digital: ocho áreas auditadas con un plan de acción priorizado por impacto y esfuerzo. La foto honesta de dónde estás parado y el mapa de hacia dónde conviene moverte. El documento es tuyo aunque decidas no avanzar.
Acá se construye. La consultoría dijo qué arreglar y en qué orden; el proyecto lo ejecuta. El alcance sale del cuello de botella real de tu negocio — no de un menú abstracto — y se cierra por escrito antes de empezar. Las modalidades son combinables:
Una web nueva o una campaña recién lanzada no es un punto de llegada: es el momento en que empiezan los datos. El retainer existe para optimizar activamente lo construido, mes a mes, con KPIs sobre la mesa. Por eso nunca se vende antes de que haya algo que optimizar.
No incluye: producción intensiva de contenido más allá de lo planificado, la pauta publicitaria (la ponés vos, en tu cuenta, a tu nombre — el activo es tuyo) ni desarrollo web fuera del mantenimiento mínimo.